Las vacunas son preventivas y curativas si se saben aplicar en las dosis y en el momento adecuado que los especialistas sugieren.

Si bien la enfermedad respiratoria bovina, mejor conocida como ERB, tiene un tratamiento con un alto porcentaje de éxito, lo cierto es que se le debe prestar una atención oportuna e integral, porque el descuido puede generar pérdidas en producción y, en casos extremos, la muerte de ejemplares.
La ERB conjuga varios tipos de enfermedades que afectan las vías respiratorias altas (nariz, garganta, tráquea y bronquios) y bajas (pulmones) ocasionando enfermedades como bronconeumonía, neumonía, bronquitis y rinitis, entre otras, que ocasionan daños a nivel alveolar de los pulmones, generados por esos agentes patógenos.
Los cambios bruscos de clima, el exceso de frío y humedad, el hacinamiento o el estrés producido al mover o faenar los animales, son las principales causas de la ERB, que afecta principalmente animales de menos de un año de vida.
“Entre los agentes patógenos más comunes en el país está el virus de la diarrea bovina, el de la rinotraqueitis y algunos bacterianos como la pasterela y el micoplasma. También pueden haber parásitos o agentes químicos que afectan las vías respiratorias”, explicó el zootecnista de la Universidad de Antioquia y profesor universitario Sebastián Montoya.
