preservación de bosque, la
silvopastura y la apicultura, Isabel ha convertido su finca en un sistema
ganadero sostenible.
Isabel Rincón vive en la finca
La bonita, ubicada en el municipio de Puerto Gaitan, Meta. Su compromiso con el medio ambiente la ha
llevado a conformar y liderar una asociación comunitaria de
ganadería en su municipio. Con el apoyo de entidades gubernamentales nacionales
y extranjeras, está implementando prácticas sostenibles en su finca, que se
suman a la protección de bosques.
Asegura que “ahora entiendo que todo lo que hay en La bonita
puede ser productivo y mejorar mis ingresos.” El objetivo de la
implementación de ganadería sostenible en su finca es hacer un sistema con un
ciclo productivo mediante un panal de abejas endémicas en el bosque que
polinizan flores y árboles. A través de esto se nutren mejor los suelos, hay
mejores pastos y las vacas se alimentan mejor, rindiendo mejores resultados en
la leche.
Durante los 11 meses que lleva
el proyecto, ha identificado que en cada uno de estos procesos hay
potencial de producción y venta (miel, flores, frutas), para sumar a la
actividad base de la finca lechera. “La polinización es solo uno de los beneficios
del mundo que no vemos”, dice Isabel, quien asegura que entiende claramente el
rol de los bosques en la salud y productividad de las tierras, y en el recurso
hídrico: “Las raíces de los árboles hacen que el agua no pierda el cauce,
además de albergar vida”.
La transformación de las
fincas, a los ojos de Isabel, es innegable: “Si no fuera por los sistemas silvopastoriles y la
apicultura que implementamos probablemente nosotros tendríamos los mismos
potreros con las mismas vacas que tuvimos desde el principio.
Los ingresos serían los mismos, muy escasos. Estaríamos acabando con los
microorganismos. Estaríamos en una situación muy diferente”.
Isabel es consciente de que la
ganadería sostenible puede resultar costosa, pero también sabe que da
resultados positivos: “A los escépticos que dudan del impacto individual de las
fincas, quiero decirles que conservar el bosque me da otro tipo de
rentabilidad. Si tengo agua, puedo tener animales. Si no, no. El bosque me ha servido para evitar la variabilidad
del clima. Si nosotros no conserváramos este bosque, en
épocas de verano no tendríamos agua”.
Complementa diciendo: “Hay
quienes creen que se va a perder el tiempo plantando árboles frutales porque no
puedo meter mi ganado ahí. Pero esa pérdida de tiempo a mediano plazo no es tal
porque voy a tener más ganado, ingresos por ese ganado, y además de esos frutales también puedo sacar
ingresos adicionales”.
La finca La Bonita es un
ejemplo para el departamento y las fincas aledañas que han visto en la finca de
Isabel los valores del bosque
y cómo se pueden convertir en ingresos adicionales, para
cual, se requieren capacitaciones que los guíe en el proceso.

