En
Colombia la producción de piña abarca cerca de 33.000 hectáreas, 5.000 de las
cuales corresponden a la variedad oro miel(Ananas comosus L.
cv. MD2), característica por su intenso color amarrillo y alto contenido de
vitamina C, con amplia aceptación en el público para su consumo en fresco.
Como parte del proyecto “Incremento
de la competitividad sostenible en la agricultura de ladera en el Valle del
Cauca”, la investigadora Jennifer López Montoya, doctora en Ciencias Agrarias
de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, analizó el
crecimiento, desarrollo y uso eficiente de nutrientes en la piña oro miel que
se siembra en el municipio de Dagua, principal productor del departamento, y
evaluó el efecto de diferentes dosis de fertilización sobre dichos factores, y
en la calidad del fruto.
A diferencia de otras variedades, que
presentan ciclos de hasta 24 meses, la piña oro miel da frutos entre 16 y 18
meses. En algunas zonas se da una segunda cosecha, pues las mismas plantas
producen otro fruto; sin embargo, muchas veces los cultivadores no saben esto y
erradican el cultivo tras la primera.
La investigadora señala que “en esta
zona del país los agricultores cultivaban el híbrido MD2 de la misma manera que
las otras variedades tradicionales de piña, o con las recomendaciones de otros
países; no obstante, por ser diferente en el ciclo de crecimiento y en sus
necesidades nutricionales, el manejo agronómico y el uso de fertilizantes en la
oro miel se debe dar de forma distinta”.
Fertilización y piña, una alianza
nutritiva
El estudio clasificó las dosis que
fueron aplicando durante los dos años en categoría alta, media, baja y testigo,
que fue la utilizada de manera común e intuitiva por los agricultores. Al
final, durante los monitoreos de las cosechas, la cantidad que presentó un
mejor comportamiento en zona de ladera fue la dosis media. Sin embargo, la
investigadora aclaró que antes que definir la dosis ideal, los cultivadores
deben hacer análisis de suelo y destacó los demás resultados importantes
obtenidos con la ejecución del proyecto.
Para determinar la dosis idónea,
primero se realizaron encuentros y visitas técnicas para conocer las
necesidades de los cultivadores de piña en la zona de ladera de Dagua, y de
paso se les capacitó en el proceso de fertilización de la variedad MD2.
“En las reuniones se dieron cuenta de
que no estaban haciendo bien la fertilización, y que cuando los agroquímicos se
utilizan en exceso pueden modificar las propiedades del suelo, además de
afectar la calidad de fruto y los cultivos posteriores”, señala la doctora
López.
El experimento se montó en el terreno
de uno de los productores, seleccionado para que tanto el equipo técnico y de
investigación como los demás sembradores participaran en el seguimiento y las
capacitaciones en el manejo de los fertilizantes.
Durante todo el ciclo del cultivo se
hicieron análisis químicos del contenido de nutrientes y de sus diferentes
estados de desarrollo.
Cada dos meses midió el crecimiento
de los órganos de la planta y la distribución de materia seca. Se evaluaron
factores como: desarrollo y peso del fruto; altura de la planta; diámetro del
tallo; pH; sólidos solubles; vitamina C, y contenido de bromelina, una enzima
extraída del tallo o del fruto de la piña a la que se atribuyen propiedades
benéficas para digerir las proteínas de los alimentos en el estómago o los
intestinos.
“Determinamos las diferentes fases de
crecimiento del cultivo, cada cuánto se dan y qué cantidad de materia seca
acumula el cultivo durante cada fase, y así conocimos las necesidades
nutricionales y generamos información relevante para la producción nacional de
piña oro miel”, puntualiza.
La investigación se realizó recursos
del Sistema General de Regalías y el aval de la Gobernación del Valle del
Cauca.

