El campo colombiano se
enfrenta a retos en diversos frentes para mantenerse como uno de los sectores
que impulsará la economía nacional y una opción atractiva para invertir en este
2022. Apostarle a un agro sostenible, garantizar la seguridad alimentaria,
procurar la conservación del medioambiente e innovar en los procesos son algunos
de los desafíos que pueden resolverse mediante la implementación adecuada de
tecnologías en el sector.Lo anterior no es tarea
fácil, si se tiene en cuenta que, según MinAgricultura, únicamente alrededor de
15% del sector agro en el país utiliza hoy en día tecnología de última
generación. Esta es una clara cifra que evidencia el rezago que vive el campo y
que pone en jaque el desarrollo de uno de los sectores económicos más
importantes de Colombia en este año.
Para los expertos, la
baja implementación de tecnología en el campo colombiano es preocupante,
todavía más si se tiene en cuenta que los demás sectores económicos -y el mundo
en general- transitan rápidamente en el camino de la transformación digital.
Frente a este panorama, Hugo Arrubla, director Comercial de Instacrops en
Colombia, la principal plataforma AgTech de Latinoamérica, reconocida por sus
soluciones de alta tecnología para el agro, explica que no ha sido sencillo,
puesto que sin duda alguna existe una resistencia cultural de los productores
agrícolas a la tecnología e innovación, lo cual implica cierta dificultad para
abrirse a nuevas posibilidades que con seguridad podrían aportar en la
construcción de un sector más competitivo.
Teniendo en consideración
este panorama, Arrubla, asegura que “la desventaja frente a esta resistencia,
es la pérdida de competitividad, una consecuencia crítica teniendo en cuenta
que esto junto a una baja rentabilidad son las principales razones por las que
quiebran las iniciativas agrícolas”.
Esta renuencia a veces se
justifica en experiencias anteriores que no fueron tan positivas para los
agricultores. “Son muchos errores los que se cometen, pero uno de los que más
nos encontramos es la toma de malas decisiones de compra. En varias ocasiones,
terminan comprando tecnología obsoleta, de baja calidad y totalmente
inservible, que no contribuye a alcanzar los resultados esperados y, por el
contrario, hace que los usuarios se decepcionen de la tecnología”, indica
Arrubla.
No obstante, inyectar
tecnología en el agro es un pendiente que no da espera y es necesario hacerlo
correctamente para evitar poner en riesgo los avances que se han logrado en los
últimos años. Para ello, “lo primero es buscar un aliado tecnológico idóneo que
conjugue experiencia, respaldo y capacidad, que se vincule al proyecto,
entienda sus necesidades y se establezca una relación de beneficio mutuo a
largo plazo”, agrega el experto.
A través de la tecnología Instacrops es posible maximizar el rendimiento de los cultivos. Esto se logra a través del desarrollo de soluciones que utilizan el internet de las cosas, inteligencia artificial y visión computacional, con el fin de entregar información previamente procesada y recomendaciones en tiempo real sobre parámetros claves de los campos y optimizando uso de recursos, como agua y energía, así como también los procesos de producción y administración de mano de obra
