En medio de un
esfuerzo para tratar de disminuir la brecha y generar mecanismos de inclusión
financiera, se han diseñado diferentes estrategias de políticas públicas que,
en un trabajo mancomunado con el sector privado y financiero, buscan otorgar
líneas de productos para el campesino y el productor del agro.
Agronegocios buscó
algunas de las opciones que tienen los campesinos y productores para acceder a
líneas de créditos y tener alternativas de financiamiento, un aspecto clave
para generar rentabilidad en el agro.
Entre las opciones
está el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro), una
sociedad de economía mixta vinculada al Ministerio de Agricultura, que promueve
el desarrollo del sector rural a través de créditos que otorga para estimular
la inversión. Esto lo hace por medio de 40 aliados que funcionan como intermediarios
financieros para tramitar un crédito.
Finagro actúa como entidad de segundo piso, ya que
otorga recursos en condiciones de fomento a las entidades financieras para que
den créditos a proyectos productivos y faciliten el acceso a la población
rural.
Durante el primer
semestre del año, la entidad colocó $14,1 billones en 242.891 operaciones, un
aumento de 1,7% en valor y de 9,4% en número frente al mismo periodo de 2021.
Por número de operaciones, el pequeño productor fue el que tuvo mayor
participación, con 66% (161.458 operaciones), seguido por microcrédito con 19%
(45.103), mediano 12% (29.152) y grande 3% (7.178).
Más allá de este fondo para el sector agro,
diferentes entidades bancarias han diseñado productos específicos que apoyan a
la agroindustria y al campesinado.

